Por Ramón Valdez Paredes/ Desde mi ópticaTermina sin “trauma”, el proceso electoral de mayor inequidad que recuerde la historia democrática dominicana en los ultimo 50 años y que al mismo tiempo tuviera una complicidad casi total de actores y espectadores envuelto en la misma, el presidente de todos los dominicanos actuando como jefe de campaña de una de las partes, arbitraje, abiertamente apostando a una de las partes, observadores, que no observaban, ni vieron lo que estuvo a la vista de todos, control mediático casi absoluto, policía electoral, ministerio publico, uso y abuso de los recursos públicos y un etcéteras.
El pasado proceso nos deja un sabor amargo “el polvo de la derrota” aquellos que apostamos y pusimos nuestro tesón y empeño a favor del candidato opositor perredeísta ing. Hipólito Mejia. La pasión que generan los procesos electorales muchas veces impide que veamos con serenidad las razones fundamentales que nos impidieron la consecución del objetivo.
Solo cuando aprendemos de nuestros errores evitamos repetirlos, como refiere el cancionero popular, tropezar de nuevo con la misma piedra. Pero lo cierto es que con un escenario como el descrito era casi imposible otro resultado y que a mí en lo personal me resulta difícil aceptar que el arbitraje, o mayoría de los jueces abiertamente parcializados, dieran un resultado distinto si lo hubiera.
No cabe duda que el oficialismo no escatimò esfuerzos ni recursos para retener el poder ha como diera lugar, uso todo cuanto tubo a su alcance, para impedir que el candidato receptáculo del deseo de cambio de la mayoría de los dominicanos pasara y lo logro.
El revés del candidato opositor fue multifactorial sin embargo creo que la mas deleznable fue la traición que devino desde dentro.
La ausencia de un arbitraje imparcial, sumado a la debilidad institucional carente de normas y reglas claras, era el terreno fértil para todos los desmanes y diabluras que desde el poder se gestara si ningún tipo de restricción.
En término de propaganda, el candidato oficial fue señalado como el más caro que se recuerde en los últimos cincuenta anos de vida democrática, una evidente desprorpocion frente a todos sus contendores, teníamos propaganda del partido oficialista hasta en la sopa, que se recuerde es el único candidato que después de bien avanzado el proceso se viera forzado a cambiar su línea grafica por que evidentemente no acababa de prender. El llego papa… se había apoderado del escenario electoral.
Y qué paso, una campaña sucia sin límite ni restricción, monopolio de los medios de comunicación, uso del poder público a favor del candidato, la mayor maquinaria mediática en prensa, radio y televisión, siendo mas equilibrado el uso de las redes sociales, debemos incomparar a la lista la incapacidad del principal partido de oposición de montar un comando estratégico y comunicacional efectivo sumado a los yerros cometidos por el candidato, que fueron magnificado y bien explotado por el oficialismo.
Sin embargo, todo eso no fue suficiente, el oficialismo tubo que salir a comprar conciencia e impedir por la fuerza, a como diera lugar que la voluntad popular se expresara, había que comprar y garantizar la impunidad que el candidato opositor amenazaba con enfrentar.
Definitivamente que el elemento fundamental para el resultado en las pasadas elecciones fue, la falta de equidad, con un arbitraje que no fue imparcial ni neutral junto la ausencia de una ley electoral y de garantía, pero lo deleznable y execrable, fue la traición operada desde dentro por el presidente del partido revolucionario dominicano y un grupo de infelices que le obedecen, un presidente que se había comprometido de forma publica, que de no ser él, el candidato del partido en la contienda electoral, abandonaría la presidencia de la organización pero que retuvo, para hacer la del caballo de Troya contra su partido y mas de dos millones de perredeístas y simpatizantes que tenían cifradas sus esperanzas de cambio en el partido blanco.
Fue evidente su accionar, solo tomaba partida para importunar al candidato, nunca sanciono a todos aquellos que en medio del proceso seducidos por el poder saltaron a apoyar al candidato del gobierno, es mas, hasta su compañera de alcoba se convirtió en una vocera ríspida, contra el candidato opositor, sin que el ing. Vargas presidente del partido, se diera por enterado.
Jesús el hijo de Dios perdona a los pecadores si vienen a él, no importa cuan grande y cuantos pecados hayan cometido, pero reservo la horca para el traidor.
Hubo uso y abuso de los recursos públicos y para no pocos, se robaron las elecciones y además hubo complicidad y traición; corresponde al principal partido opositor corregir entuertos.
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